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Starliner, la cápsula de Boeing, pone en órbita a astronautas de la NASA

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Starliner, la cápsula de Boeing, pone en órbita a astronautas de la NASA

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El lanzamiento es el paso más reciente para que la NASA dependa más del sector privado para sus vuelos tripulados.

Tras dos viajes a la plataforma de lanzamiento que no acabaron en el espacio, dos astronautas de la NASA se dirigieron finalmente a la órbita el miércoles en un vehículo construido por Boeing, el gigante aeroespacial.

El primer viaje con astronautas a bordo de la Starliner, una cápsula de 4,5 metros de ancho, se produce cuatro años y seis días después de que SpaceX, la otra empresa que la NASA contrató para proporcionar viajes de astronautas, lanzara su primera misión con astronautas a la Estación Espacial Internacional. Boeing está ahora preparada para prestar también ese servicio, pero una serie de retrasos costosos impidieron en repetidas ocasiones que los astronautas volaran antes con el vehículo de la empresa. SpaceX, considerada en su día como una empresa advenediza, ha puesto en órbita a un total de 13 tripulaciones.

El esperado vuelo de la nave de Boeing es el último paso en los esfuerzos de la NASA por depender más del sector privado para su programa de vuelos espaciales tripulados.

"Se trata de otro hito en la extraordinaria historia de la NASA", declaró Bill Nelson, administrador de la NASA, en una rueda de prensa tras el lanzamiento.

Cuando la Starliner llegue a la estación espacial el jueves, se unirá a una cápsula Crew Dragon de SpaceX ya acoplada allí. Los responsables de la NASA se han mantenido firmes en su deseo de contar con dos vehículos espaciales estadounidenses diferentes capaces de llevar astronautas a la órbita.

"Siempre nos gusta tener un respaldo", dijo Nelson. "Así es más seguro para nuestros astronautas".

Si la misión del vehículo va bien, también proporcionará buenas noticias para Boeing, cuyo historial de seguridad aérea está bajo un fuerte escrutinio después de que un panel lateral de un avión de Alaska Airlines se desprendió durante un vuelo a principios de este año.

La división espacial de Boeing también se ha visto sometida a presión, ya que los trabajos en la Starliner se han prolongado más años de los previstos por la empresa o la NASA. Entre las dificultades técnicas están pruebas de software inadecuadas, válvulas de propulsante corroídas, cinta adhesiva inflamable y un componente clave del sistema de paracaídas que resultó ser más débil de lo esperado.

Unos minutos antes del lanzamiento, Butch Wilmore, el comandante de la misión, dijo: "Pongamos un poco de fuego en este cohete. Llevémoslo al cielo".

Suni Williams, la otra integrante de la tripulación que hace las veces de pilota, añadió: "Vamos, Calypso, llévanos al espacio y de regreso", en referencia al nombre que ella le había dado a la cápsula, en honor al barco utilizado por el oceanógrafo Jacques Cousteau.

A las 10:52 a. m., hora del Este, se encendieron los motores de un cohete Atlas V, que elevó al vehículo espacial Starliner en una trayectoria arqueada hacia el espacio. El lanzamiento y las primeras fases del vuelo en órbita de hoy fueron un alivio y se desarrollaron sin contratiempos.

"Estoy sonriendo, créanme", dijo Mark Nappi, el ejecutivo de Boeing a cargo de la Starliner. "Pero es una emoción un poco controlada, porque hay muchas fases en esta misión. Y solo completamos la primera".

Un pequeño fallo tuvo que ver con un sistema que proporciona refrigeración durante el viaje a la órbita. El sistema de refrigeración, conocido como sublimador, utilizó un poco más de agua de lo esperado. Una vez en órbita, el vehículo cambió a otro sistema de refrigeración, un radiador, y si bien los ingenieros investigarán lo ocurrido, el fallo no afectará a la misión.

Estaba previsto que Wilmore y Williams se acoplen a la estación a las 12:15 p. m. del jueves.

Durante el trayecto, Wilmore y Williams se tomarán tiempo para probar el pilotaje manual del vehículo espacial, algo que no suele ser necesario salvo en casos de emergencia. También se comprobarán los sistemas de soporte vital.

A continuación, los astronautas pasarán al menos ocho días en la estación espacial antes de regresar a la Tierra. La misión tiene 87 objetivos de prueba en total. "Hay muchos objetivos de pruebas de vuelo de tipo, digamos, ergonómico", explicó Nappi. "¿Cómo se ajustan los asientos? ¿Cómo funcionan los trajes? ¿Cómo lucen las pantallas?".

Tras la misión, la NASA y Boeing revisarán los datos del vuelo para completar la certificación de la Starliner. La nave estaría entonces lista para iniciar vuelos operativos una vez al año para transportar tripulaciones de la NASA durante estancias de seis meses en la estación espacial. Cada cápsula Starliner --Boeing tiene dos para misiones orbitales-- está diseñada para 10 misiones.

El camino hasta el vuelo del miércoles ha llevado años.

En 2014, la NASA adjudicó contratos a Boeing y SpaceX, la compañía de cohetes dirigida por Elon Musk, para construir sustitutos de los transbordadores espaciales que habían llevado y traído astronautas a la estación espacial antes de ser retirados en 2011. La NASA había empezado a pagar a Rusia por llevar a sus astronautas a órbita en cohetes Soyuz.

El Congreso se mostró escéptico y recortó repetidamente el dinero que la NASA había solicitado para el programa de tripulación comercial. En aquel momento, SpaceX estaba en ascenso, pero no era la fuerza dominante en la que se ha convertido hoy en día en la industria de lanzamiento de cohetes. La elección de Boeing ayudó a tranquilizar a los legisladores en el sentido de que la NASA estaba realizando una inversión sólida.

En un principio, la NASA dijo que la Starliner y la Crew Dragon de SpaceX podrían estar listas en 2017.

Ambas empresas tardaron más de lo previsto, un hecho frecuente en la industria aeroespacial.

Pero en diciembre de 2019, Boeing parecía estar en la recta final. Entonces, una prueba de Starliner sin astronautas a bordo salió mal por problemas de software, y se canceló un acoplamiento previsto. La NASA calificó el vuelo de "incidente de alta visibilidad", ya que los fallos de software podrían haber provocado la destrucción del vehículo si no se hubieran corregido antes de la reentrada.

Boeing y la NASA decidieron repetir la prueba sin tripulación, pero esta se retrasó debido a la corrosión de las válvulas del propulsor y la Starliner no volvió a despegar hasta mayo de 2022.

Después surgieron más problemas. La cinta protectora que envolvía el aislamiento del cableado resultó ser inflamable y un componente clave pero débil del sistema de paracaídas podría haberse roto si los tres paracaídas de Starliner no se desplegaban correctamente.

Estos retrasos costaron a Boeing 1400 millones de dólares, y mientras Starliner permanecía en tierra, SpaceX lanzó nueve misiones tripuladas para la NASA (una de ellas, Crew-8, está actualmente acoplada en la estación) y otras cuatro misiones comerciales con pasajeros no pertenecientes a la NASA a bordo.

La ronda de intentos de lanzamiento de este año comenzó el 6 de mayo. El vuelo se frustró por un fallo en una válvula del cohete Atlas V. Se descubrió entonces una pequeña fuga de helio en el sistema de propulsión de la Starliner, lo que dio lugar a varias semanas de investigación.

El segundo intento de lanzamiento, el sábado, llegó hasta 3 minutos y 50 segundos antes del despegue, cuando las computadoras que gestionan de forma autónoma las partes finales de la secuencia de lanzamiento encontraron un problema y detuvieron la cuenta atrás.

En los días siguientes, los técnicos sustituyeron un componente eléctrico defectuoso y prepararon el terreno para el lanzamiento exitoso del miércoles.

Niraj Chokshi colaboró con reportería.

Kenneth Chang, periodista científico del Times, cubre la NASA y el sistema solar, así como investigación más cercana a la Tierra. Más de Kenneth Chang

Niraj Chokshi colaboró con reportería.

Fuente: https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2024/06/06/starliner-la-capsula-de-boeing-pone-en-orbita-a-astronautas-de-la-nasa/

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