
SPP: Decomisaron y destruyeron más de 130 celulares
Como resultado de múltiples requisas realizadas durante el último año y permanecían a disposición de la Justicia hasta que se cumplió el plazo correspondiente.
La titular del Servicio Penitenciario Provincial, Analía Tello, brindó detalles sobre el reciente decomiso de más de 130 teléfonos celulares dentro de la unidad carcelaria, en el marco de una política sostenida de control y prevención de delitos.
Según explicó, no se trató de un operativo aislado, sino del resultado acumulado de múltiples requisas realizadas durante el último año. Los dispositivos secuestrados habían sido detectados en distintos procedimientos y permanecían a disposición de la Justicia hasta que se cumplió el plazo correspondiente. “Esperamos el tiempo prudencial para que estos elementos sean requeridos por la Justicia. Una vez que eso no ocurre, procedemos al decomiso y destrucción para evitar que vuelvan a circular dentro del penal”, indicó.
Uno de los puntos más sensibles revelados por la funcionaria fue la forma en que estos dispositivos logran ingresar al establecimiento. Tello detalló que existen múltiples mecanismos, algunos cada vez más sofisticados.
Entre ellos, mencionó el lanzamiento de objetos desde zonas externas al penal —debido a su ubicación lindante con rutas y terrenos sin habitar— y el ocultamiento en sectores internos. Sin embargo, lo más preocupante radica en los métodos utilizados durante las visitas. “Se han detectado celulares ocultos en partes íntimas del cuerpo, tanto en la vagina como en el ano, lo que dificulta enormemente su detección”, afirmó. También se han registrado casos donde los elementos eran ingeridos para luego ser recuperados dentro del penal.
Ante esta situación, el Servicio Penitenciario endureció los controles. Actualmente, las requisas se realizan tanto a visitantes como al propio personal, bajo las mismas condiciones, incluyendo inspecciones físicas y uso de escáneres detectores de metales. “La requisa es para todos por igual. También el personal es controlado para evitar cualquier tipo de ingreso irregular”, sostuvo.
Tello remarcó que la ley prohíbe el uso de dispositivos tecnológicos dentro de las cárceles, pero al mismo tiempo el Estado debe garantizar la comunicación de los internos con familiares y abogados. En ese marco, se implementó un sistema de teléfonos analógicos, administrados por el área de informática del penal, que solo permiten llamadas y mensajes, sin acceso a internet.
Según indicó, esta medida logró reducir significativamente los delitos cometidos desde el interior de la cárcel, como estafas o amenazas.
Consultada sobre la posibilidad de instalar inhibidores de señal, la funcionaria explicó que, si bien es una alternativa analizada a nivel nacional, su implementación es inviable en la provincia por razones presupuestarias.
Además, advirtió que estos dispositivos también afectarían la comunicación del personal penitenciario y el funcionamiento institucional.
La jefa del Servicio Penitenciario reconoció que existe sobrepoblación carcelaria, aunque en menor medida que años anteriores. Parte de la solución fue la habilitación de espacios alternativos para internos con beneficios o condiciones especiales.
Sin embargo, la falta de inversión sigue siendo un obstáculo central. Tello también apuntó contra la Nación por la deuda en concepto de alojamiento de presos federales, lo que agrava la situación financiera del sistema.
“No se les paga un sueldo a los presos”
Finalmente, la funcionaria desmintió uno de los mitos más instalados en la sociedad: que las personas privadas de libertad reciben un salario. Aclaró que el único ingreso que pueden percibir es el denominado “peculio”, que proviene de la venta de productos elaborados por ellos mismos en talleres de carpintería, herrería o huertas.