Internacional Escuchar artículo

Postergación y retroceso

Al momento de poner punto final a estas líneas ya podemos saber a ciencia cierta que las amenazas hechas por el jefe de estado más siniestro y poderoso de nuestros tiempos, Donald Trump (foto), se h...

Postergación y retroceso

Al momento de poner punto final a estas líneas ya podemos saber a ciencia cierta que las amenazas hechas por el jefe de estado más siniestro y poderoso de nuestros tiempos, Donald Trump (foto), se h...

Al momento de poner punto final a estas líneas ya podemos saber a ciencia cierta que las amenazas hechas por el jefe de estado más siniestro y poderoso de nuestros tiempos, Donald Trump (foto), se han postergado por un plazo de quince días. El mundo respira aliviado al comprobar que la orden de liquidar a una de las más brillantes civilizaciones de la historia, la persa, regresándola según Trump a “la edad de piedra” ha sido pospuesta por dos semanas. Cuesta encontrar en la historia a un jefe de estado que haya manifestado una voluntad destructiva tan rotunda contra un país que, según la UNESCO, posee 29 sitios inscritos en la lista de Patrimonio de la Humanidad producto de una tres veces milenaria historia que quedó plasmada en bellísimas obras de arquitectura, jardines persas y numerosos yacimientos arqueológicos. Pero nada nos sorprende de Trump, que hizo del insulto grosero, la agresión verbal y el desprecio racista de sus antagonistas la marca distintiva de su política. No son pocos los analistas políticos que lo comparan con Calígula, un sádico y sexópata emperador romano, afecto a las orgías y convulsionado, como Trump, por delirios de grandeza. Pero el presidente de Estados Unidos va un paso más allá de aquél, como seguramente se comprobará cuando se logre la completa desclasificación y publicidad de los archivos Epstein. Trump es una fiera acorralada, capaz de perpetrar los peores crímenes con tal de evitar su ocaso político y, tras de ello, la cárcel, igual que su socio en Asia Occidental, Benjamín Netanyahu, otro racista que por sus delitos también irá a la cárcel ni bien finalice su mandato como primer ministro de Israel. Para ambos continuar la guerra es condición de su precaria libertad. Libres, como diría Hugo Chávez, “por ahora”.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/2026/04/08/postergacion-y-retroceso/

Comentarios
Volver arriba