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Fe y memoria: La Rioja revive su historia con la peregrinación a Las Padercitas

Cada segundo domingo de agosto, fieles de La Rioja caminan en comunidad hacia Las Padercitas, un monumento histórico que alberga ruinas de un antiguo fuerte y el templo que las protege.

Fe y memoria: La Rioja revive su historia con la peregrinación a Las Padercitas

Cada segundo domingo de agosto, fieles de La Rioja caminan en comunidad hacia Las Padercitas, un monumento histórico que alberga ruinas de un antiguo fuerte y el templo que las protege.

La peregrinación honra la mediación milagrosa de San Francisco Solano y revive uno de los episodios fundacionales más emblemáticos de la región.

Ubicadas a apenas 7 kilómetros de la ciudad, en la Quebrada de los Sauces, las denominadas “Las Padercitas” –una deformación popular de “paredecitas”, por las pequeñas paredes de adobe– son los restos de un antiguo fuerte construido hacia 1630 por Pedro Jerónimo Luis de Cabrera, según el historiador Armando Raúl Bazán.

En 1927, el padre Bernardino Gómez salvaguardó estos vestigios construyendo un templete de granito con arcadas y capiteles tallados, que junto con una capilla, protege las ruinas; desde 1942 el sitio está declarado Monumento Histórico Nacional.

La tradición de peregrinar comenzó en 1919 bajo la guía del Padre Fray José Tomás Urquiza, en honor a San Francisco Solano, a quien se atribuye haber evitado un ataque indígena en 1593 mediante la conversión pacífica, consagrando al Niño Jesús como “alcalde” simbólico de la ciudad.

Este acto simbólico dio origen también al Tinkunaco, la ceremonia quechua del “encuentro”, que se celebra cada 31 de diciembre en La Rioja como una evocación de ese pacto fundacional.

La marcha comienza desde la Iglesia de San Francisco de Asís, recorriendo avenidas céntricas, hasta el santuario donde se celebran la misa y actos comunitarios. En los días previos, se reza la novena en ambos templos, preparando el espíritu para la caminata.
 

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