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El gobierno de Milei y la licuación salarial: el ajuste siempre lo paga el pueblo

La gestión de Javier Milei ha dejado claro que su "plan de shock" no busca estabilizar la economía, sino someter a los trabajadores a un ajuste brutal.

El gobierno de Milei y la licuación salarial: el ajuste siempre lo paga el pueblo

La gestión de Javier Milei ha dejado claro que su "plan de shock" no busca estabilizar la economía, sino someter a los trabajadores a un ajuste brutal.

Por Víctor Bazán.-

 

Desde su llegada a la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei ha instaurado una política económica que golpea directamente a la clase trabajadora. Bajo el discurso de la "austeridad" y el combate a la "casta", la realidad es que el ajuste recae sobre los de siempre: trabajadores, jubilados y sectores populares. Los números no mienten: mientras la inflación interanual supera el 117,8%, los empleados públicos apenas han recibido aumentos que suman un 15,6% en el último año, lo que significa una licuación brutal de su salario.

 

El mensaje es claro: el gobierno de Milei ha decidido que la lucha contra la inflación se hará a costa del bolsillo de los trabajadores. No hay señales de recuperación salarial, ni de políticas para fortalecer el empleo o el consumo. En cambio, se implementa una estrategia de congelamiento de sueldos y ajuste del gasto público, sin importar las consecuencias sociales que esto genera. La receta es vieja y bien conocida: hacer que los costos de la crisis los pague el pueblo.

 

Mientras tanto, en el Congreso, el discurso de la “casta” se desploma frente a la hipocresía de quienes votan aumentos para legisladores y funcionarios, mientras el salario real de los trabajadores se derrumba. La supuesta "austeridad" del gobierno no aplica para los sectores de privilegio, que siguen protegidos mientras el ajuste castiga a los de abajo.

 

Milei celebró la desaceleración inflacionaria, pero omite un detalle clave: la única forma en que logró este objetivo fue asfixiando los ingresos de los argentinos. Sin recuperación salarial, sin fortalecimiento del mercado interno, la economía se sumerge en una recesión que agrava la crisis y multiplica la pobreza.

 

El interrogante es inevitable en un año electoral: si la política económica de Milei sigue este rumbo, ¿qué quedará del país cuando el ajuste haya devastado el salario y el consumo? La historia argentina ya demostró que los planes de ajuste sin compensaciones sociales solo generan más pobreza y desigualdad. La gran pregunta es si los argentinos están dispuestos a aceptar esta condena o si exigirán un cambio de rumbo antes de que sea demasiado tarde.

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