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El abandono del Estado Nacional deja a la Ruta 79 al borde del colapso y pone en riesgo vidas

El deterioro extremo de la Ruta Nacional 79 expone una decisión política del Estado Nacional: abandonar el mantenimiento vial. Baches profundos, señalización ausente y peligro constante en La Rioja.

El abandono del Estado Nacional deja a la Ruta 79 al borde del colapso y pone en riesgo vidas

El deterioro extremo de la Ruta Nacional 79 expone una decisión política del Estado Nacional: abandonar el mantenimiento vial. Baches profundos, señalización ausente y peligro constante en La Rioja.

El estado crítico de la Ruta Nacional 79, especialmente en los tramos que conectan Olta, Chamical y Catuna, ya no puede explicarse como una falla aislada ni como un problema circunstancial. El deterioro sostenido de esta vía clave refleja una decisión política del Estado Nacional de abandonar el mantenimiento de las rutas nacionales, una situación que se replica a lo largo y ancho del país y que pone en riesgo directo la vida de miles de argentinos.

Baches profundos, sectores intransitables, calzada deformada y falta total de señalización convierten a la Ruta 79 en un corredor peligroso, donde circular implica asumir un riesgo constante. La situación más grave se registra entre Olta y Chamical, donde conductores denuncian pozos de gran tamaño que aparecen sin advertencia previa, especialmente peligrosos durante la noche.

Las denuncias de usuarios se multiplican en redes sociales, donde describen la ruta como una verdadera “trampa mortal”. Transportistas, trabajadores y vecinos advierten que los daños en vehículos y las maniobras forzadas para esquivar baches son parte de la rutina diaria, en una vía que debería garantizar seguridad y conectividad.

Si bien Vialidad Nacional ha informado la realización de tareas de mantenimiento, los hechos demuestran que las soluciones aplicadas son insuficientes y precarias. En varios sectores, los baches fueron cubiertos con tierra y arena, materiales que no resisten el tránsito ni las condiciones climáticas y que se degradan en cuestión de días. Lejos de una reparación estructural, se trata de parches temporales que agravan el problema.

La Ruta Nacional 79 cumple un rol estratégico para el traslado de producciones regionales, como almendras y naranjas, y es un corredor fundamental para el turismo y la economía del sur riojano. Su abandono impacta directamente en la actividad productiva, el comercio y el desarrollo regional.

A esto se suma la presencia de animales sueltos, la escasa iluminación y la inexistencia de controles, factores que incrementan el peligro, especialmente en horarios nocturnos. La combinación de todos estos elementos transforma a la ruta en un escenario de alto riesgo, donde un error mínimo puede derivar en tragedia.

El deterioro de la Ruta 79 no es un caso aislado. Las rutas nacionales que atraviesan el país atraviesan una situación similar, como consecuencia de una política nacional que ha relegado la obra pública y el mantenimiento vial. Mientras tanto, los usuarios quedan expuestos y obligados a transitar por caminos que no cumplen con las condiciones mínimas de seguridad.

Ante este panorama, el reclamo es claro: obras de fondo, inversión real y responsabilidad estatal. Hasta que eso ocurra, la recomendación es transitar con extrema precaución, reducir la velocidad y evitar circular de noche. La falta de acción ya no es solo un problema de infraestructura: es una amenaza directa a la vida.

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