
Datos BCRA. “Tarjetear” para vivir: el endeudamiento de las familias tocó un nuevo récord en septiembre
En un contexto de ingresos estancados y altas tasas de interés, la morosidad en los hogares volvió a aumentar, según datos del Banco Central.
La odisea de llegar a fin de mes se manifiesta en la mora con tarjetas de crédito y préstamos personales.
¿Cómo haces para pagar la tarjeta de crédito?
– Solo pago el mínimo, no llego a pagar todo.
– Este mes ya no llego ni a pagar el mínimo…
Esta conversación entre dos trabajadores estatales seguro se repite en otros lugares de trabajo. Los salarios están planchados sin poder recuperar el poder de compra de noviembre de 2023, antes de Milei, lo que profundizó el deterioro que ya venía de los años anteriores con el gobierno de Alberto Fernández. Las tasas de interés son elevadas, y los hogares se endeudan para comer y llegar a fin de mes.
Se registró el onceavo aumento consecutivo en el ratio de irregularidad de los créditos, según mostró el Informe sobre Bancos del Banco Central (BCRA). Es decir, la mora de las familias está escalando hace casi un año.
La morosidad en los hogares aumentó desde el 6,6% al 7,3%, máximo desde que el Banco Central comenzó los registros, en enero de 2010. En noviembre de 2023 se ubicaba en 2,7%, es decir que en la era Milei subió 4,6 puntos porcentuales.
Al igual que lo que venía sucediendo en los meses anteriores, la suba se concentró en dos líneas: préstamos personales (donde el porcentaje aumentó desde el 8,2% al 9,1%) y tarjetas de crédito (con un incremento desde el 6,7% al 7,4%). En tanto, en los préstamos prendarios hubo una leve alza, mientras que en los créditos hipotecarios se mantuvo estable en 0,9%. La mora con tarjetas de crédito antes de la asunción de La Libertad Avanza estaba en 1,7%, es decir que aumentó 5,7 puntos porcentuales.
El endeudamiento, además de otros negocios, le reporta grandes ganancias a los bancos privados: ganaron $2,1 billones en el período que va desde octubre de 2024 a septiembre de 2025 (último dato disponible). Es el equivalente a $5.935 millones por día.
Las deudas tienen graves consecuencias para las condiciones de vida. No solo porque la plata no alcanza, sino porque el cuerpo tampoco. Es creciente el fenómeno del pluriempleo y el incremento de las horas trabajadas.
Salarios bajos y tasas por las nubes
El Gobierno para contener la suba del dólar antes de las elecciones aplicó un combo de tasas de interés muy altas y una acelerada absorción de pesos que disminuyó la liquidez y restringió aún más el crédito. Esto frenó la actividad económica y la economía está en las puertas de una recesión.
La tasa para los préstamos personales promedió casi un 82% en septiembre, según datos del BCRA, cuando la inflación esperada para los próximos 12 meses se ubica en 20,8%. Tras la crisis financiera hubo una caída de dichos créditos y también cayó el financiamiento con tarjetas de crédito por la limitada oferta de cuotas y la falta de actualización en los límites de financiamiento.
Por su parte, el poder de compra de los salarios no se recupera. Según datos del Indec, el poder adquisitivo de los salarios registrados se encuentra aún 5,5% debajo de noviembre 2023. Los más afectados son los trabajadores estatales, quienes perdieron un 14% de la mano de Milei y Caputo (septiembre 2025 versus noviembre 2023).
La morosidad y el endeudamiento es muy probable que sigan subiendo. El Gobierno mantiene pisadas las paritarias y la economía no repunta. Estar endeudado no es un problema personal, sino que es el propio sistema capitalista el que empuja a esta situación: por un lado, con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y de los ingresos populares en general; por otro lado, con lo que llaman “inclusión financiera”, que no es otra cosa que atrapar a cada vez más sectores de la clase trabajadora, a sectores populares, en las garras del sistema financiero.
Ante esta situación es necesario un aumento de emergencia de los salarios, jubilaciones y programas sociales. La Junta Interna de ATE Indec calculó una canasta de consumos mínimos en octubre de $2.027.283. Ese debería ser el ingreso mínimo y que se actualice con la inflación.
Otra medida necesaria es la nacionalización del sistema bancario en un banco estatal único, gestionado por sus trabajadoras y trabajadores, que permitiría entre otras cosas, que el ahorro nacional se destine a crear créditos baratos ya sea para acceder a la vivienda, o para los pequeños comerciantes golpeados por la crisis. (LID) Por Laura Muñiz