
Científicos de la provincia desarrollaron cinco medicamentos innovadores y buscan inversores para llevarlos al mercado
Su proyecto incluye cinco medicamentos innovadores y necesita inversiones para avanzar hacia los estudios clínicos y su aprobación.
Un desarrollo científico nacido en la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) llegó a la instancia final del concurso Emprendimiento Argentino 2026. El equipo encabezado por el doctor Carlos Laino, director del Instituto de Biotecnología de la casa de estudios, busca conseguir inversores para avanzar con cinco medicamentos innovadores, orientados al tratamiento del dolor crónico.
Laino explicó que el proyecto surgió del trabajo de investigación que desarrolla junto a su equipo desde 2007 y 2008. Tras participar de una preselección y realizar una presentación oral de tres minutos, la iniciativa quedó seleccionada en la categoría Desarrollo Científico Tecnológico de Despegue.
El investigador destacó que el emprendimiento necesita capital para avanzar hacia las siguientes etapas de desarrollo y llegar, eventualmente, a las farmacias. En ese sentido, señaló que la Cámara de Comercio e Industria fue la promotora de la participación riojana en el certamen.
Una combinación innovadora para tratar el dolor crónico
Entre los desarrollos presentados, Laino explicó que uno de los medicamentos combina un analgésico conocido, como la morfina, con omega-3.
Según detalló, esta combinación busca potenciar el efecto analgésico y permitir el uso de una menor cantidad de morfina, con el objetivo de reducir sus efectos adversos y mantener una buena eficacia terapéutica.
El científico sostuvo que se trata de una formulación que no existe actualmente en el mercado, de acuerdo con su conocimiento, y destacó el potencial de la propuesta para pacientes que padecen dolor crónico.
Los desarrollos, sin embargo, todavía necesitan avanzar en las etapas correspondientes antes de convertirse en medicamentos disponibles comercialmente.
Buscan inversores para avanzar con los estudios clínicos
Laino explicó que el principal desafío es conseguir inversores que permitan financiar los estudios clínicos, los trámites ante la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y las demás etapas necesarias para que los productos puedan llegar al mercado.
El investigador comparó el emprendimiento con un avión que todavía necesita despegar: la iniciativa cuenta con desarrollos científicos, pero requiere recursos para completar el proceso de validación, aprobación y comercialización.
La final del concurso se realizará el 19 y 20 de noviembre, según precisó durante la entrevista. El premio consiste en dos pasajes para participar de una ronda de inversores en Estados Unidos o España, una oportunidad que podría facilitar contactos para impulsar el proyecto.
No obstante, Laino remarcó que, independientemente del resultado del certamen, el equipo continuará buscando alternativas de financiamiento para concretar la iniciativa.
El director del Instituto de Biotecnología señaló que el trabajo comenzó hace casi dos décadas y contó con la participación de numerosos estudiantes que colaboraron ad honorem.
Al reflexionar sobre el recorrido, destacó la perseverancia y la vocación como herramientas fundamentales para sostener proyectos científicos a largo plazo.
Para Laino, el objetivo no se limita a completar una investigación académica, sino que apunta a que los medicamentos desarrollados en La Rioja puedan producirse y comercializarse, con una identificación que permita reconocer su origen universitario.
En ese sentido, planteó la posibilidad de que los productos lleven el logo de la UNLaR, como una forma de visibilizar el aporte de la universidad pública a la ciencia y la innovación.
Laino también expresó su aspiración de que la investigación científica pueda transformarse en una fuente de ingresos para la institución.
Como ejemplo, mencionó una planta de producción de medicamentos derivados de la sangre vinculada con la Universidad Nacional de Córdoba, que, según relató, recibió aportes para su desarrollo y posteriormente comenzó a generar recursos para la propia universidad.
A partir de esa experiencia, consideró que la UNLaR podría impulsar un modelo similar mediante este u otros proyectos científicos, de manera que la producción de conocimiento contribuya a generar financiamiento propio.
Finalmente, el investigador subrayó que, pese a las dificultades que atraviesa la universidad, los equipos continúan trabajando. Destacó que la institución mantiene sus actividades científicas y académicas mientras sostiene sus reclamos, y reafirmó el compromiso de seguir adelante para que el emprendimiento nacido en La Rioja pueda convertirse en una realidad.